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Este Blog está dedicado a mi padre, a su obra de vida, a sus ideas, pero por sobre todas las cosas a su constancia. Al académico, padre y abuelo.
Se agradecen los comentarios inteligentes, que aporten al debate intelectual, que complementen o contrasten los artículos publicados, desde una óptica de respeto por las ideas, incluso aquellas que no se comparten.

viernes, 16 de junio de 2017

EL MODELO ECONOMICO NO LO ES TODO

ESTEBAN MORALES DOMÍNGUEZ
UNEAC

Como ha sido dicho, se trabaja en una fundamentación teórica del Modelo Económico. Pero mucho cuidado con olvidar, que aunque lo económico es lo fundamental, esto último no se sostiene sin un Modelo Político. Es más, dialécticamente hablando, la economía es lo fundamental, pero no siempre lo es en cada momento especifico de la dinámica social. No pocas veces, la política prima sobre lo economía.
También debiera llamarse a trabajar para una fundamentación teórica de nuestro modelo político; de ese, que querámoslo o no, saldrá del impacto de los cambios que se generen como resultado de la emergencia de un nuevo modelo económico.
En cierto modo, el reciente discurso del Vicepresidente Diaz Canel, traza esa orientación, cuando llama a las universidades, a los centros de investigación y a la intelectualidad toda, a conceptualizar los procesos que vive la nación , sobre la base del debate ideológico, la polémica y el análisis crítico comprometido y revolucionario .
Son varios los asuntos que abarcaría el debate para una fundamentación de nuestro modelo socioeconómico. Visto dentro de la dinámica de los cambios a los que nos lleva el proceso de precisión conceptual y practica del nuevo modelo económico.
A nuestro entender ese proceso abarcaría los aspectos fundamentales siguientes:
-En primer lugar, no es posible llevar adelante las tareas que tenemos planteadas en el ámbito económico, político y social, sino logramos la más completa y dinámica participación de los trabajadores y de los cubanos todos en ese proceso. Participación es la clave del éxito en todo lo que hagamos para hacer avanzar los cambios.
-Para ello es fundamental que todas las organizaciones, encabezadas por el partido, termine de romper con los esquemas que limitan la participación de cada ciudadano y en particular de cada militante en el debate de los problemas.
-Debe profundizarse en la estructuración de la sociedad civil cubana. La que debe representar los intereses que emergen mas allá de aquellos representados por las organizaciones políticas y de masas, como poleas trasmisaroras de la política del partido. Tomado en consideración que los ciudadanos tienen intereses privados que van más allá de los que ya están representados en esas organizaciones mencionadas.
-La prensa cubana, en todas sus esferas, debe terminar de abandonar, el secretismo, el esquematismo, el elitismo, el exclusivismo en el manejo de la información, dándole a la intelectualidad revolucionaria, la más amplia participación en el análisis crítico de los problemas, para lograr devenir en una verdadera plataforma de debate de los problemas que nos afectan.
- Las masas deben experimentar la sensación de que la crítica abierta, el cuestionamiento de las políticas, el señalamiento de los errores, el acoso critico a la burocracia que frena los procesos, este en el partido, el estado, el gobierno y a cualquier nivel de la estructura política, es una actuación que cuenta con respaldo y logra las respuestas adecuadas.
-En particular la militancia del partido, debe estar alerta porque hay “topos”, individuos que haciéndose pasar por revolucionarios, frenan los procesos, realizando un conjunto de actividades para introducir la desconfianza, el malestar, el desanimo y servir de quinta columna a la subversión.
Pienso que una tarea fundamental que tenemos, es detectar siempre a los que por ignorancia o intención, frenan el proceso que vive el país. Se trata de la nueva “contrarrevolución”, esa que como la corrupción, puede también estar en las altas esferas de la dirección del país. En las organizaciones políticas y de masas, en las instituciones sociales.
Sin dudas, se observa resistencia al cambio, por parte de ciertos factores de la sociedad. Particularmente la prensa, la que a pesar de las múltiples críticas recibidas, continúa sin hacer los aportes que se esperan de ella. Pero, ¿Se trata de algo de lo que los periodistas sean responsables? Creo que no, parece que la responsabilidad está al más alto nivel del partido, que se resiste a cambiar el modelo con que hasta ahora ha dirigido la prensa. Siendo ello para mí una expresión clara de que la resistencia al cambio puede provenir también de las mismas altas esferas de la dirección del país. Lo cual puede tener lugar con varios temas de nuestra realidad social.
Particularmente en el tema racial, de gran sensibilidad, estas incongruencias, más arriba mencionadas, se manifiestan con gran claridad. La escuela, la prensa, la ciencia, apenas han comenzado a avanzar para acometer la solución del tema. A pesar de que enfrentamos la realidad de que desde la subversión se trabaja para convertirlo en un arma contra la revolución y el país.
No se trata de que exista como tal un racismo institucional, pero las instituciones del estado encargadas de trabajar contra el problema y sus diferentes manifestaciones se encuentran muy atrasadas en las tareas a realizar. Se avanza ya en los campos de la educación y el trabajo científico, pero ni la prensa escrita ni la televisión han asumido su papel.
Fidel castro y el Presidente Raul Castro, se han referido en múltiples ocasiones al problema, como una lacra vergonzosa que la sociedad cubana arrastra, pero se ha avanzado poco aun por desterrar el problema de nuestras relaciones sociales.
Tanto el tema racial como el de la prensa son dos claros ejemplos de las resistencias que existen para hacer avanzar proyectos que tienen una relación directa con los cambios que el país está obligado a realizar ,temas que al mismo tiempo, son dos objetivos del trabajo de subversión contra Cuba.
No obstante, pienso que el fenómeno más complejo al que hoy nos enfrentamos , está en la combinación entre la resistencia que aun se observa a poner en práctica las criticas que la más alta dirección política hace, la magnitud de los problemas y el limite supervivencia de esa propia dirección política.

 Cuba se encuentra hoy ante la encrucijada de un cambio sustancial, que no se sabe si podrá ser conducido hasta el final por la Dirección Histórica de la Revolución. La que si bien es cierto, es a su vez la responsable de los errores cometidos, es al mismo tiempo la que cuenta con liderazgo y la experiencia para llevar al país por los nuevos derroteros.

DEMOCRACIA, TRANSPARENCIA E INTELECTUALIDAD REVOLUCIONARIA

ESTEBAN MORALES DOMÍNGUEZ
UNEAC.
No todos los intelectuales revolucionarios de este país, podemos estar presentes en los órganos y demás comisiones que el gobierno revolucionario crea para analizar los problemas. Pero si todos tenemos el derecho a someter al análisis crítico, cuanta medida se adopte en cualquier sector de la vida nacional.
Luego, el resto de la intelectualidad revolucionaria, que no ocupa escaño en el Comité Central del Partido, en la Asamblea Nacional del Poder Popular, en las direcciones del gobierno, y el estado, a todos los niveles del País, pueden actuar y comportarse como una complementariedad, de esas fuerzas, pudiéndosele considerar como una extensión de los que ocupan posiciones oficiales.
La Revolución es de todos los revolucionarios, no solo del Partido, del Gobierno ni del estado; es de todo el que se sienta cubano, revolucionario y quiera hacer su modesto aporte para que el País avance.
Unos tendrán la posibilidad de escribir, haciendo pública sus opiniones o enviándolas a las instancias que consideren oportuno. Otros, desde sus organizaciones en la sociedad civil, podrán trasmitir sus valoraciones para que lleguen a las instancias que están obligadas a tomarlas en consideración.
Para ello, es necesaria la mayor democracia, a nivel de todas las organizaciones, comenzando por el Partido, hasta los dispositivos gubernamentales y todas las instituciones que forman el estado y gobierno de la nación. Junto a los indudables ajustes y cambios por que debe atravesar nuestra Constitución hacia un futuro no lejano.
Lo contrario de una política como la que hemos esbozado, equivaldría a generar el quietismo, la espera por las orientaciones de arriba, el desinterés, el des comprometimiento y el elitismo de los dispositivos de dirección.
Se trata de que todos tengamos derecho a participar en el proceso de formulación y ejecución de las políticas y en su vigilancia y fiscalización, para que estas funcionen, se cumplan y sufran los ajustes que puedan resultar necesarios. Porque en realidad, dentro de una sociedad, que pretenda ser moderna, no hay mejor política que aquella, que desde su propio proceso de formulación, ya se debe pensar en los ajustes que hacia el futuro pueda tener.
Para ello, nuestra prensa nacional, deberá desempeñar un papel fundamental, garantizando la transparencia al informar sobre la marcha del país, excluyendo solo todo aquello que comprometa la discreción y el secreto respecto a las cuestiones de la seguridad nacional. Lamentablemente, nuestra prensa se comporta aun de modo un poco elitista, brindando muy pocas oportunidades a la crítica (honesta y revolucionaria), que no sale de sus propios aparatos.
Una prensa así, no garantiza la participación ciudadana, provoca el descontento, la desatención y la ausencia de compromiso con las tareas sociales que deberán ser desplegadas.
Solo de tal modo, se logra el compromiso con las medidas de todo tipo que el país adopta para llevar adelante las políticas de restructuración y perfeccionamiento del nuevo modelo económico. Se trata del aspecto político del proceso que deseamos llevar adelante.
El trabajo por construir un nuevo Modelo Económico, tiene que encontrar su reflejo en el Modelo Político que lo sustente y lo haga avanzar.
Escuchamos mucho hablar de un nuevo Modelo Económico, pero de ahí solo se pasa a arengar a las masas para que se incorporen a las tareas. Y el asunto no es de simples arengas a la disciplina, al incremento de la productividad, a trabajar más y mejor. Pues todo ello concluye entonces en ciertos discursos políticos, que resultan vacíos, si los aspectos políticos que deben acompañar al modelo, no toman cuerpo en un sistema político que les de coherencia. Y esa coherencia solo se lograr reaccionando con un modelo político, democrático, participativo, critico, que garantice la participación organizada de los trabajadores, en cualquier sector en que estos se encuentre, que les de la libertad de participar con sus iniciativas, sin que nadie los frene en el ejercicio del derecho que les corresponde, a criticar, sugerir y sentirse parte del proceso de construcción que se lleva adelante. Único modo en que puede se garantizar que los errores sean menos, los aciertos sean más y que el compromiso por ambos sea compartido.
Si realmente confiamos en que la verdadera inteligencia, en que la fuerza real para llevar adelante cualquier proceso, está en las masas, el gobierno de tales procesos, tiene que ser colectivo.

 En particular, la intelectualidad revolucionaria, está llamada a desempeñar un papel fundamental. En el esclarecimiento, la conducción de las masas, en la corrección del rumbo. Todos los grandes conductores revolucionarios, como Marx, Engels, Lenin, Fidel, Ho chi Min, Mandela y otros, fueron intelectuales. Luego negar a la intelectualidad revolucionaria, es menospreciar el pensamiento que nutre a la revolución. Porque sin teoría revolucionaria no hay practica revolucionaria. Y la verdadera teoría revolucionaria sale de las masas organizadas. En cuya conducción, la intelectualidad revolucionaria, desempeña un papel ineludible.